INFORME ECONOMICO DEL CONTEXTO

 

Actualidad económica 1-9-2018

 

No tenemos dudas de que los desaciertos y la falta de medidas concretas para “domar” las cuentas públicas, sumado a una serie de errores casi groseros en el ala política del Gobierno, suelen pagarse tarde o temprano de una u otra manera, en la economía doméstica o en las urnas. Esta vez el mercado financiero paso una dura factura a las autoridades y la crisis cambiaria del mes de agosto parece todavía no encontrar techo. En principio, pongamos en claro los alcances de la crisis actual. Se ha escuchado decir que estamos “como en el 2001” y creemos que poco se emparenta la situación actual con aquellos tiempos casi dramáticos. El sistema bancario parece gozar hoy de buena salud (a diferencia de aquel año) y el Estado Nacional no se encuentra, como en aquel momento, en una virtual cesación de pagos. Hoy las autoridades actuales siguen tomando deuda para hacer frente a gastos corrientes, pero no hay vencimientos de deuda importante a corto y mediano plazo. La crisis se centra en el abultado déficit fiscal (justamente esto “justifica” la toma de deuda), la persistente “distracción” de la clase política de hacer el ajuste de las cuentas públicas que la situación requiere, y como ha pasado recurrentemente a través de los años, trasladar el grueso del ajuste al sector privado. La falta de austeridad y la absoluta ausencia de propuestas concretas completaron el cuadro que devino en la crisis. Esta situación, sumada a la deficiente (es el adjetivo más suave que se nos ocurre) gestión política de la crisis han provocado la fuerte demanda de dólares que parece no encontrar su punto de equilibrio. En este punto, el paquete de medidas tomadas (vuelta a las retenciones a las exportaciones y suspensión de rebajas impositivas anunciadas con anterioridad como principales) parece otorgar un bálsamo temporal pero lejos está de una propuesta de solución de fondo. En resumen, recesión, caída del consumo y del PBI para este año y el índice de inflación acercándose al 40 % para el 2018 parecen ser la realidad a la que nos tenemos que enfrentar en los próximos meses. En este contexto, el Gobierno actual solo podría aspirar a tratar de operar para que la crisis no se profundice y llegar a las próximas elecciones generales en forma “digna”. Creemos que el capital político está prácticamente agotado y solo queda barajar y dar de nuevo cuando las urnas determinen el año entrante quienes nos gobernarán en los próximos años. Con el crédito político renovado, esperemos que de una vez por todas se lleven adelante las reformas de fondo que la situación requiere desde hace años.

Claudio Cucatto

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