INFORME ECONOMICO DEL CONTEXTO

 

Actualidad económica 1-7-2018

Visto los acontecimientos acaecidos en junio pasado, diríamos que tenemos algunos indicios sobre el rumbo que tomará la actividad económica y financiera del país. Claro, una de las pocas certezas que se denotan claramente es que el Gobierno ha entrado en una crisis de confianza que hace vislumbrar un segundo semestre del año poco auspicioso en materia económica. Durante el mes pasado se ha acordado con el F.M.I. a efectos de recibir financiación externa y el país fue declarado como “emergente”, categoría esta que significa un paso adelante en la condición del mercado local. En otro contexto, estás dos noticias hubieran significado un boom financiero significativo que hubiera facilitado el ingreso de capitales y el inicio de una incipiente reactivación. Nada de eso ocurrió y el mercado sigue demandante de dólares, tomando nota de otros indicadores claramente negativos. El aumento de déficit comercial del primer semestre de este año aumento en forma considerable, provocando un faltante de dólares que se traduce en demanda en el mercado financiero. Ya sabemos lo que implica la suba del dólar en nuestra economía (de hecho, el dólar aumento más de 50 % en el semestre pasado); crece la incertidumbre y se acelera el proceso inflacionario. El compromiso con el F.M.I. implica una reducción en el déficit en las cuentas públicas y realmente no se vislumbra que el Gobierno pueda tener cintura para ajustar sus cuentas en estas épocas de recesión en proceso. Acá queda en claro que la política gradualista no funcionó y que se perdió la oportunidad de iniciar este proceso en el momento que la economía crecía. Otro síntoma de la falta de políticas claras son las negociaciones paritarias. En marzo, se trató de imponer un techo del 15 % en las negociaciones, casi como una bandera no negociable; hoy se habla de reabrir antes de tiempo los acuerdos cerrados con cláusula de revisión para renegociar aumentos y tratar de que la recesión que se viene no se agrave. Inclusive se habla de atenuar la recomposición de tarifas de los servicios públicos, cuestión ésta que parecía inamovible. En resumen, se vienen meses de caída en el consumo, actividad industrial e inversión. Seguimos esperando pericia en las decisiones por parte del equipo económico a efectos de que la crisis no llegue a lugares de difícil retorno. En este contexto, recomendamos estar muy atentos a nuestra propia situación financiera, teniendo en cuenta que el deterioro que se pueda producir en la cadena de pagos puede impactar fuertemente en nuestras empresas.

Claudio Cucatto

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